«El trastorno bipolar es una enfermedad mental que tiene tratamiento, no es una forma de ser» – Entrevista a Ana González Pinto

por | MenteScopia | 0 Comentarios

Ana González-Pinto proviene de una familia de médicos con interés en la investigación. Tuvo la oportunidad de comenzar a hacer la tesis doctoral siendo muy joven. De esta forma despertó su pasión por las incógnitas que rodean a la Salud Mental y una carrera que acumula una extensa labor investigadora con más de 600 artículos y diversos libros. Además, ha sido la primera mujer en liderar un grupo de investigación en CIBERSAM, donde ha coordinado el área de trastorno bipolar.

En la actualidad es la presidenta de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, catedrática de Psiquiatría en la Universidad del País Vasco (la primera mujer en lograr una cátedra) y jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Araba. Desde un ámbito más social, ha trabajado en la elaboración de la Estrategia de Prevención del Suicidio en Euskadi y en la prevención de enfermedades mentales con el proyecto europeo Upright  dirigido especialmente a adolescentes en escuelas. En 2021, fue galardonada con un Premio Obieta a la trayectoria profesional otorgado por la Real Academia Nacional de Medicina de España.

Su trabajo es una referencia en trastorno bipolar, así como por sus investigaciones en primeros episodios psicóticos y cannabis. Desde su dilatada y profunda experiencia en el campo, hablamos con la doctora para despejar dudas sobre esta enfermedad mental.

 

Transtorno bipolar

 

¿Qué es y qué no es el trastorno bipolar o ser bipolar?

El trastorno bipolar es una enfermedad mental, antes denominada “enfermedad maníaco depresiva”, que causa cambios extremos en el estado de ánimo, manifestando altos emocionales duraderos (manía o hipomanía) y bajadas emocionales prolongadas (depresión). También existen períodos de normalidad de ánimo. Estas variaciones anímicas influyen de forma significativa en los aspectos sociales, familiares, académicos o laborales de la persona que tiene la enfermedad. El trastorno bipolar no es una forma de ser, ni una característica de la personalidad, ni pasar de ser optimista a pesimista según las circunstancias.

¿En qué etapa comienza a expresarse este trastorno?

Lo más frecuente es que el trastorno bipolar empiece en la adolescencia, entre los 15 y los 20 años. Pero eso no significa que no haya casos en otras edades, ya que encontramos otro pico alrededor de los 25, algunos casos en edad infantil, después de los 50 años…

¿Cómo un adolescente puede detectar síntomas en sí mismo o entre sus amigos o compañeros?

Los síntomas maníacos son más fáciles que los detecten los amigos que uno mismo, porque el estar acelerado, alegre o incluso irritable no se suele asociar a tener conciencia de estar enfermo. Las amistades sí notan un cambio que se mantiene, con aceleración en la forma de hablar y que persisten con mucha actividad o con disminución de la necesidad de dormir. Conviene que den la alerta a la familia y que traten de ayudar a su amigo.

Los episodios depresivos vienen acompañados de sufrimiento. Es un dolor psicológico y, por lo tanto, hay mayor conciencia. Es importante consultar con el médico y hablar con la familia si ese dolor, tristeza o angustia se mantienen durante días de forma continuada. También si hay apatía, mal rendimiento escolar, insomnio e incluso ideas de suicidio.

¿Qué factores pueden desencadenar el TB durante la adolescencia?

A veces los episodios aparecen sin motivo. Pero también pueden ser desencadenados por el estrés, por el consumo de sustancias, por la falta de sueño y de orden en las rutinas o por el exceso de carga académica.

La detección precoz y la intervención temprana deben ser vitales en el TB, ¿cómo mejora el tratamiento en la vida de las personas diagnosticadas y que sufren de este trastorno?

Cuanto antes se traten las enfermedades mejor es la recuperación. Además las posibilidades de responder a los tratamientos son mayores. Por supuesto el tratamiento precoz se asocia también a estar menos tiempo enfermo y, por lo tanto, a un menor sufrimiento.

 

«En la mayoría de las personas los factores genéticos tienen relevancia, pero es más fácil tener menos episodios si, por ejemplo, se aprende a manejar bien el estrés.»

 

 

Conociendo el Trastorno Bipolar

 

¿Con qué frecuencia lo encontramos?

Aproximadamente en un 2% de la población, si incluímos trastornos bipolares I y II.

¿Cuál es la causa de esta enfermedad?

Como en casi todas las enfermedades mentales, hay factores genéticos, ambientales y psicológicos. En la mayoría de las personas los factores genéticos tienen relevancia, pero es más fácil tener menos episodios si, por ejemplo, se aprende a manejar bien el estrés. También es importante llevar una vida ordenada y tomar bien los tratamientos. Asimismo, es fundamental abandonar el consumo de sustancias y aprender a detectar la descompensación para ponerle remedio rápido. Es lo que llamaríamos alertas de seguridad o, en lenguaje más técnico, detección de pródromos.

Hasta ahora en MenteScopia hemos hablado de distintos trastornos, entre ellos la esquizofrenia. ¿Qué diferencia hay entre la esquizofrenia y el trastorno bipolar?

La mayor diferencia del trastorno bipolar con otros trastornos es la existencia en algún momento de la vida de al menos un episodio de manía (trastorno bipolar tipo I) o hipomanía (tipo II). La manía es un estado mental en el que hay algunos síntomas como la euforia, irritabilidad o aumento de la actividad, durante al menos una semana. La hipomanía hace referencia a la euforia y el aumento de actividad de menor intensidad. No es grave, pero sí lo suficiente como para que los allegados noten un cambio en su funcionamiento normal. En los dos casos hay, además, episodios depresivos a lo largo de la vida.

Hay algunos síntomas semejantes a otros trastornos: hay síntomas psicóticos en un 60% de los casos durante la manía, como en los trastornos del espectro de la esquizofrenia. Tanto en el trastorno bipolar I como en el trastorno bipolar II, los episodios depresivos son similares a los del trastorno depresivo mayor.

¿Se produce un deterioro neurocognitivo?

Las personas con trastorno bipolar tienen una inteligencia normal. Hay incluso algunas personas con la enfermedad que son brillantes. Escritores como Virginia Wolf y Emmanuelle Carrêre han tenido o tienen trastorno bipolar. Si hacemos una valoración cognitiva minuciosa, puede comprobarse que alrededor de un 40% de las personas con trastorno bipolar tienen algunas áreas con peores puntuaciones. Esas áreas son la memoria verbal y la función ejecutiva.

 

«Las personas con trastorno bipolar tienen una inteligencia normal. Hay incluso algunas personas con la enfermedad que son brillantes.»

 

Evitando el trastorno bipolar

En anteriores patologías hemos visto cómo afectan las drogas en el desarrollo de trastornos, ¿cómo lo hace a las personas con bipolaridad?

Estudiamos muy a fondo el efecto del cannabis en el trastorno bipolar. Pudimos ver cómo abandonar el consumo producía una mejoría muy importante de la enfermedad. Sabemos que, en general, las drogas y el alcohol empeoran el pronóstico en al menos dos mecanismos. Por un lado, disminuye la eficacia de los fármacos y las terapias, y por otro, generan desorden y caos que les lleva a cuidarse menos y a no tomar bien la medicación.

¿Cómo se puede ayudar amigos o familiares a personas en riesgo de trastorno bipolar?

Si están en riesgo, pero no tienen la enfermedad, conviene apoyarles para tener un estilo de vida saludable. Además, es importante aprender a manejar el estrés. Por supuesto, ayudarles a no entrar en el mundo del consumo de sustancias. Si ya lo ha desarrollado, añadiría el apoyo para que acuda a tratamiento y a que confíe en el equipo sanitario.

¿Cuál es el mayor mito a desterrar?

El trastorno bipolar no es una forma de ser, la persona no es alguien cambiante. Es una enfermedad que tiene tratamiento. Las personas con trastorno bipolar no son débiles. Conozco muchas personas que tienen la enfermedad y poseen una gran fortaleza.

 

«La investigación colaborativa e internacional permite el avance del conocimiento sobre factores de riesgo genético y la obtención de datos más concluyentes y representativos.»

 

 

Investigación en Trastorno Bipolar

 

¿Cómo ha cambiado la investigación sobre este trastorno desde sus inicios?

La investigación en la actualidad dispone de más tecnología. Anteriormente las investigaciones eran más clínicas. Lo cierto es que descubrimos cosas francamente interesantes: la asociación de determinados síntomas como la psicosis con edades más jóvenes, síntomas asociados a retrasos en el diagnóstico o factores relacionados con peor respuesta terapéutica. Ahora la investigación es colaborativa, trabajamos con otros grupos internacionales. Analizamos datos de miles de personas. Eso ha permitido el avance del conocimiento sobre factores de riesgo genético, la obtención de datos más concluyentes y representativos. Esto se debe gracias a la posibilidad de obtener muestras muy amplias de personas con respecto a factores ambientales de riesgo, cognición, uso de drogas o efecto del abandono de las drogas, entre otros aspectos.

¿Cuenta con biomarcadores para su detección? ¿En qué punto se encuentra el desarrollo de técnicas de detección?

Se han encontrado parámetros inflamatorios y de estrés oxidativo en el trastorno bipolar. También se han encontrado factores relacionados con el sistema cannabinoide endógeno. Hay también algunos biomarcadores que han podido detectarse en pruebas de imagen cerebral, pero esas alteraciones son tan sutiles que solo son visibles cuando se estudian cientos de pacientes. Se ha visto, por ejemplo, un mayor adelgazamiento en alguna zona de la  corteza cerebral de los pacientes y eso también se ve en personas con mayor peso. Eso indica que el cuidado de la dieta y el ejercicio puede ser especialmente interesante en estas personas. Desde el punto de vista farmacogenético hay también avances. Sabemos mejor qué pacientes pueden responder peor a medicamentos como el litio. 

¿Cómo ayuda la obtención de imágenes cerebrales a la investigación de estos trastornos?

Nos permite ver diferentes trayectorias. Unir imágenes de grupos de personas con la enfermedad ayuda a ver qué circuitos pueden estar afectados. Por ejemplo, sabemos que algunos cambios cerebrales se producen con más intensidad en las personas que han tenido varios episodios maníacos. Pero aún no sirven a nivel individual.

¿Hacia dónde se dirige el futuro de la investigación?

Se dirige hacia la medicina personalizada. Se sabe que no hay una sola forma de enfermar: hay que hacer diagnósticos donde se tengan en cuenta todos los matices. La investigación clínica, genética y neurobiológica van en esa dirección.

MenteScopia un proyecto multimedia para divulgar información sobre enfermedades mentales y su prevención. Una apuesta por la educación en salud mental dirigida a la población adolescente y que conciencie a pacientes, familias y otros sectores sociales.

Una iniciativa organizada por PsyNal (Grupo de Psiquiatría Traslacional) y CIBERSAM (Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental) con la colaboración de FECYT – Ministerio de Ciencia e Innovación.

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